Durante 8 años trabajé en una compañía de tecnología. Durante este tiempo observé una cultura que se repetía una y otra vez en los más de mil clientes que atendíamos: la cultura de mantener activos tecnológicos obsoletos durante años.

Lo vi en el entorno de la impresión. Mientras la tecnología evolucionaba —mejorando resoluciones, automatizando procesos y expandiendo la gama de colores—, la industria local iba un paso atrás. ¿La razón? El afán por exprimir el presupuesto de máquinas adquiridas hace 20 años. Exigían a los fabricantes contratos de mantenimiento para mantener equipos que, en un mercado competitivo, ya habrían sido dados de baja.

Hoy tengo la certeza de que esta mentalidad es una de las barreras por la cual exportar servicios desde Colombia ha sido frustrante para muchas compañías.

Y es que cuando estas empresas deciden buscar clientes e invertir en mercados como Estados Unidos o Europa, se dan cuenta de que no pueden competir con tecnología de los 80 y 90.

Quien entiende cómo vender valor sabe que no puedes ir al mercado norteamericano a ofrecer servicios si tu infraestructura funciona como un dinosaurio paquidérmico.

«No puedes ir al mercado norteamericano a ofrecer servicios si tu infraestructura funciona como un dinosaurio paquidérmico.»

— Camilo Vivi, fundador de SIKERTEK

Los datos no mienten: el cuello de botella en el modelado BIM

Hoy, también encontramos el síndrome de obsolescencia destruyendo oportunidades en la industria de exportación de servicios BIM.

Según los datos de adopción tecnológica en la construcción, una frustración para los Contratistas Generales (GCs) en Estados Unidos es la incapacidad de los subcontratistas para manejar el peso de los datos del proyecto.

Hablamos de una industria (VDC) donde la capacidad tecnológica se requiere con intensidad. Los reportes indican que la lentitud en la transferencia de datos, la incompatibilidad de software por falta de memoria y los tiempos muertos procesando modelos son las causas de fricción entre las firmas estadounidenses y los proveedores.

La ilusión del ahorro que cuesta contratos

Vemos agencias cerrando contratos B2B para Estados Unidos e intentando ejecutar modelos con laptops de consumo o computadoras obsoletas.

Tratar de procesar una nube de puntos (LiDAR) o ejecutar una detección de colisiones MEP usando un equipo con memoria insuficiente es el equivalente a intentar imprimir una revista con la máquina de hace décadas: el resultado romperá la confianza del cliente.

Al Contratista General en Estados Unidos no le importa que la agencia haya ahorrado dinero comprando un equipo de entrada. Lo que ve en el reporte es un proveedor que, por un recalentamiento (Thermal Throttling) o un error de sistema, acaba de retrasar el cronograma y ha puesto en riesgo los márgenes de ganancia.

De maquiladores a consultores

El mercado norteamericano no compra talento solo por saber usar herramientas paramétricas. Buscan confiabilidad y orquestación. Quieren que la agencia sea el tejido conectivo de los proyectos.

El talento de un modelador se desperdicia si pasa horas mirando una barra de carga. El secreto de las agencias BIM que logran romper el techo de facturación y escalar en Estados Unidos radica en un cambio de mentalidad: dejan de ver el hardware como un gasto, y comienzan a verlo como una póliza de seguro contra el incumplimiento de contratos.

Entienden que las infraestructuras industriales —con certificaciones ISV, memorias de corrección de errores (ECC) y capacidad de procesamiento— no son un lujo. Son el estándar para sentarse en la mesa de los grandes. El mercado no paga por nostalgias; paga por certezas.

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